Editor: Antenor Maraví
Confidencias en Alta Voz

miércoles, 28 de noviembre de 2012

I Encuentro de Escritores y el reto de abrir nuevas opciones culturales



Por: Antenor Maraví Izarra(*)

                    
Como muy pocas veces se ha dado en estos últimos años, la semana pasada, Ica se revistió con una nutrida y variada agenda cultural, en la que cada uno de los actos, circunscritos a su encomiable propósito, en diversos escenarios, convirtieron a esta tierra en un importante cenáculo cultural como en los viejos tiempos, donde Ica, fue un faro luminoso de merecida atracción, de poetas, narradores, pintores, historiadores y arqueólogos, entre otros, que le dieron nombradía y lauros merecidos a nivel nacional.
De esa importante agenda, destacamos la realización del Primer Encuentro  de Escritores, denominado: “Ica, tierra de eterna inspiración”, llevada a cabo el último sábado en el Auditorio del Centro Cultural de la UNICA, cuyo artífice fue la dinámica periodista y poeta Leydy Loayza Mendoza. En este importante evento, además de la presencia del escritor Oswaldo Reynoso y el poeta Rodolfo Hinostroza, ambos de reconocida trayectoria nacional, cabe resaltar la nutrida presencia de jóvenes valores en la literatura, representantes de Lima, Pisco, Chincha e Ica, quiénes fueron señalados como los reales depositarios de esta jornada literaria; y es que, en estos últimos años, escasamente  se han tendido puentes posibilitando la participación de la juventud, a través de concursos y/o eventos similares, bajo la convocatoria y organización de nuestras instituciones tutelares.
A propósito, del desarrollo del Encuentro de Escritores. Que motiva este comentario, ha sido muy grato enterarnos de labios del poeta Hinostroza que el año 1958, conjuntamente con el recordado y laureado poeta Juan Gonzalo Rose y Rodolfo Hinostroza, fueron los ganadores a nivel nacional, ocupando el primer y segundo lugar, respectivamente, del Concurso Organizado por una Institución Cultural del distrito Guadalupe-Salas. Lo que confirma que las oportunidades, donde quiera que se den, abren las posibilidades de cruzar el umbral de la consagración de nuevos valores.
Lo importante es entender que en ese quehacer cultural, como alguna vez señalara el insigne escritor mexicano Octavio Paz. La palabra suelta, donde quiera que se lancen, van destinados a formar parte del tejido de significados que permite establecer el amor y generar los latidos entregados a los pueblos y a los seres humanos, como un bien mayor. En cada letra, amamos la patria, no porque sea grande, sino porque es nuestra…En esa realidad, la juventud nos dice, donde me halle, soy un pedazo del paisaje de mi pueblo.
Requerimos, pues, de una cultura democrática que se impregne en el espacio más pequeño e imperceptible, pero sobre todo que permanezca y se manifieste en cada acto de nuestra vida. Que las instituciones, las autoridades y la ciudadanía entiendan y defiendan como suya, todos los valores culturales de su ámbito jurisdiccional, donde la mirada y la intencionalidad de quienes promueven el quehacer cultural, deben siempre dirigirse  como punto de partida hacia la juventud.¡Felicitaciones a quienes hicieron posible la realización de este Primer Encuentro de Escritores!.


lunes, 19 de noviembre de 2012

En la búsqueda de las huellas de Sérvulo Gutiérrez

Por: Antenor Maraví Izarra*


Como en los inolvidables años del último quinquenio de la década del 40 y parte del 50, del siglo pasado, en los que la juventud estudiosa iqueña, tantas veces trasuntaría el umbral de najar y sillar de la portada principal de la vieja casona, que entonces pertenecía al bicentenario Colegio San Luis Gonzaga, ubicada en la segunda cuadra de la calle Bolívar. En esta casa de duendes y ángeles, llenas de loas y e interminables recuentos penitentes de tantas generaciones y vivencias indescriptibles de la juventud iqueña, el pintor Sérvulo Gutiérrez Alarcón, encendió sus primeras rapsodias cromáticas, posteriormente ensalzadas en su plenitud tanto por sus coetáneos como la prensa especializada, considerándolo como uno de los más grandes representantes de las artes plásticas de Ica y por ende del Perú.
El viernes último, esta importante casona, - depositaria de innumerables vivencias culturales de Ica, hoy convertido, en hora buena, como Centro Cultural de la Universidad Nacional  “San Luis Gonzaga” - ha sido escenario de una concurrida exposición  de Pintura, con muestras en su totalidad, integrada por mujeres.
Entre las artistas residentes en Lima, participaron Cecilia Oré de Benllochpiquer, Dorothee Rago, Blanca de los Ríos, Doris Gutiérrez y Consuelo Amat, reconocidas artistas con notable presencia en la artes plásticas peruana e internacional, con numerosas muestras individuales y más de un centenar de exposiciones colectivas.
Entre las aristas visuales locales que comparten esta novedosa muestra, cabe resaltar a Enid Aréstegui, premiada con la Medsalla de Oro del GORE Ica y de la UNICA, Lelis Miraval, de reconocida participación en galerías internacionales, Cecilia Varela, con ispiraciçión ideográfica en las Galerías de Cahuachi (Nasca), Karina Padilla, Annia Ferrer, Belinda Fernández, Chelín Cabrera, Esther Araujo, Jenny Valencia, Rosario Carbajal y Sara Alvarez, quienes ya gozan del reconocimiento cultural de Ica., y ciertamente esta fraternal sumatoria artística de las referidas  exponentes de Lima, Ha sido elogiosamente comentada y valorada por el pueblo iqueño
En esta singular y auspiciosa ceremonia de presentación de esta muestra cromática colectiva que une a Ica y Lima, hicieron el uso de la palabra, Cecilia Oré de Benllochpiquer, reconocida gestora y promotora  de Aurei Agrupación Cultural, y el doctor Mario Gustavo Reyes Mejía, Vice Rector Académico de la Universidad  Nacional San Luis Gonzaga, de Ica.
Desde esta columna, expresamos nuestras sinceras felicitaciones a quiénes han hecho posible que este importante santuario del quehacer educativo, se haya convertido en el altar de la cultura iqueña, y como tal,  sin duda, es de esperar que la memoria y la identidad del pueblo iqueño serán debidamente honradas.

sábado, 20 de octubre de 2012

El legado histórico de Ica y la afrenta de la impunidad

Por:  Antenor Maraví Izarra  (*)


 No existe ninguna región del Perú, como ICA, tan íntimamente ligada a los símbolos patrios y a los acontecimientos más importantes en los días aurorales de nuestra vida republicana.
En esta tierra de incomparable heredad histórica, luego del desembarco de la Expedición Libertadora en la Bahía de Paracas (Pisco) el 8 de Setiembre de 1820, al mando del General Dn. José de San Martín, días después fueron creados los colores de nuestra bandera nacional. Una de las ofrendas literarias más inspiradas en homenaje a nuestra enseña nacional, pertenecen a la pluma del insigne escritor iqueño Abraham Valdelomar Pinto, cuyo título es: “Bandera, ala de la victoria…”, quien en una magistral descripción retrata el sueño de San Martín recostado bajo la sombra de una palmera y el vuelo rasante de los flamencos que abundan en el mar pisqueño (éstas aves son conocidas en quechua como huachhua y parihuanas en las lagunas de las zonas alto andinas del Perú, tienen el pecho cubierto de plumaje blanco y las alas rojas). Desde entonces, esta narración literaria, se ha convertido en las instituciones educativas, en una obligada cita en  las ceremonias cívico patrióticas escolares del país.
Igualmente, nació en Ica el autor de las letras del Himno Nacional, José de la Torre Ugarte, y como  si estos hechos fueran poco, según refiere el historiador iqueño, Alberto Casa Vilca Curaca, un día como mañana, el 21 de Octubre de 1820, por mandato del Libertador  San Martín, desde su Cuartel General establecido en Pisco, con la concurrencia del Ejército Libertador al mando del General Juan Antonio Alvarez de Arenales, se llevó a cabo la primera proclama de la Independencia del Perú en la Plaza de Armas de Ica a cargo del Alcalde del Cabildo de españoles, General Juan José Salas, abriéndose  de esta manera la primera puerta de la gloriosa gesta libertadora del Perú.  
Empero, vaya paradoja, estos pueblos legatarios de tantos pasajes históricos, siguen clamando al sordo cielo la sanción ejemplarizadora de quienes llenaron sus arcas de fechoría con los fondos destinados para los damnificados y la reconstrucción del devastador y dramático terremoto que asoló el 15 de Agosto del 2007. Transcurrido cinco años, todo sigue igual, las dos comisiones investigadoras creadas en el Congreso de la República, tanto en el gobierno anterior como el actual, así como los organismos tutelares encargados del control y la sanción, todos bien gracias como si nada hubiera ocurrido, orondos y felices entre la impunidad y la indefensión imperante.

(*) www.lavozdeica.com

domingo, 14 de octubre de 2012

¿Hasta cuando seguirán crucificando a Ayacucho?

Por: Antenor Maraví Izarra (*)                                                        
 


Para quiénes tenemos ligazón y amamos al pueblo ayacuchano, cuesta creer y duele en el alma, enterarnos sobre los graves y censurables hechos que están ocurriendo en la gestión gubernativa de sus actuales principales autoridades, por citar entre otras perlas, tal el caso del Presidente Regional Wilfredo Oscorima Núñez, quien habría malversado 20 millones de soles consignado en el presupuesto específicamente para la construcción de un Hospital, disponiéndose en su reemplazo la adquisición de maquinarias para la atención de supuestas emergencias, en detrimento de la atención prioritaria y defensa  de la salud de la población, en su mayoría en ostensible situación de pobreza, encontrándose a la fecha parte de la infraestructura demolida y abandonada, con el consiguiente hacinamiento de algunas áreas que  siguen funcionando gracias al esfuerzo de los médicos y enfermeras que cumplen una abnegada labor casi al ras de la intemperie confrontando innumerables dificultades.
El otro caso, es el presunto delito de peculado de uso de un tractor con oruga de propiedad de la Municipalidad Provincial de Huamanga para uso en el aplanamiento y habilitación del terreno de propiedad del Alcalde Pánfilo Amilcar Huancahuari Tueros, ubicado en Rumichaca, por cuya razón, según da cuenta el Diario La Calle de Ayacucho, la Fiscalía jurisdiccional de Anticorrupción, solicitó su detención preventiva con fecha 25 de Setiembre del presente año; empero,  gracias a trámites leguleyescos, habría sido trasladado y admitido en el Primer Juzgado Penal de Ica, vía habeas corpus, supuestamente al amparo de la Resolución Administrativa 096-2012-CE-PJ, cuyos alcances básicamente han sido motivados y establecidos para los casos de Espinar y Cajamarca, por razones de seguridad por encontrarse en conflicto. De modo tal, la admisión del referido habeas corpus en Ica, no resiste el test de razonabilidad, ni analogía alguna para que se haya dado por consentido, tanto más porque los juzgados de Huamanga vienen cumpliendo sus funciones con toda normalidad, con pleno respeto a la jurisdicción de las cortes superiores de cada Región, amparados por la Ley Orgánica del Poder Judicial.
Frente a estos hechos, que a todas luces son censurables, la pregunta monda y lironda es: ¿Qué está sucediendo en Ayacucho?, un pueblo mártir, lleno de episodios de dolor, de silencios y engaños. Tras los 20 años de dolorosa violencia que asoló sus entrañas más recónditas, Ayacucho debiera convertirse en un pueblo emblemático donde la justicia y el buen gobierno de sus autoridades debe ser un modelo a seguir; pero que decepción, sus autoridades de turno no han sabido honrarla ni dignificarla, en cuyas latitudes la asfixiante ausencia de la moral y ética administrativa, imperan por doquier.
Como diría el poeta Sebastián Salazar Bondy, tan aleve e impunemente, lo han convertido en una especie de banquete de ubres, donde todos los días, los truhanes de siempre siguen saqueando sus más caros sueños y esperanzas.
Cerrar el paso a la corrupción y la impunidad es imprescindible, pero no basta denunciarla. Es necesario fortalecer y exigir a las instituciones tutelares y los organismos encargados de ejercer el control y la aplicación de sanciones ejemplarizadoras con mecanismos eficaces de fiscalización que permitan detectar a tiempo e impedir su desarrollo pernicioso. No hay peligro más grave para la democracia que la impunidad, que devora el capital político, social y moral de un país, que abre las puertas para la presencia devastadora de esa delincuencia de cuello y corbata. Es tiempo de exigir cuentas a quienes tienen la responsabilidad de prevenir, investigar y sancionar esta peste social denominada CORRUPCION.


miércoles, 22 de agosto de 2012

Las viejas y lacerantes heridas del Maestro peruano

Por: Antenor Maraví Izarra (*)


 
Hace más de un siglo, cuando se le preguntó a Dn. Manuel González Prada, ¿Qué haría si lo pusieran a cargo del Gobierno Nacional, - el ilustre patricio, que en aquellos años ya había calificado en voz alta, la corrupción imperante en el país, como un cuerpo purulento, donde se ponía el dedo brotaba pus – respondió: “Corregir el sistema educativo. Creo firmemente que si el Perú ha de salvarse en su integridad algún día, lo ha de lograr gracias a los maestros; no a los políticos”.
Aún cuando esta cita para algunos suene como una herejía, la repetimos con unción, aunque un poco tarde, como una sumatoria a sus justas exigencias de reconocimiento y dignificación a su noble labor docente. Solidaridad con los maestros y maestras que laboran con estoicismo y entrega patriótica en las zonas alto andinas, amazónicas y los ardientes arenales de la costa, donde empiezan y terminan los límites del Perú profundo.
Y duele en el corazón de ese país  de todas las sangres y heredades milenarias llenas  de nobleza y solidaridad ancestral del pueblo peruano, que por exigir sus justificados derechos reivindicativos, como en los afiebrados tiempos de Torquemada, premunidos de una especie de binoculares de daltonismo, a la mayoría de los huelguistas del CONARE SUTEP procedentes de 18 regiones, concentrados en Lima, los tildaron como rojos diabólicos,  y a otros tantos los vilipendiaron motejándolos como marionetas manejadas por Movadef. ¿Qué tiempos son estos, donde las exigencias de pleno derecho, son trocadas como por arte de magia en ceras y pabilos sin confesionarios ni posibilidades de concertación? ¿y el diálogo anunciado Por  el Presidente Ollanta?.
La crisis de la educación peruana es integral y es estructural. Se manifiesta en todo el sistema: En lo teórico y conceptual es excluyente y elitista, los planes de estudio, curriculares inclusive de formación docente. Lo que se hizo hasta ahora fue copiar teorías educativas, sin tener en cuenta nuestra diversidad y pluriculturalidad.
Mientras el país y la sociedad no tengan una clara voluntad por priorizar la educación en la perspectiva de una política de Estado, cualquier decisión o gestión  que se haga no pasará mas allá de los linderos transitorios y circunstanciales, el asunto es tener  la voluntad de cambiar con planes definidos los variados retos que impelen. No debemos olvidar que en tiempos difíciles como el actual surgieron propuestas y acciones diseñadas por hombres y mujeres de buena voluntad como el Inventario de la Realidad Educativa del año 1956, organizado por el historiador Jorge Basadre, y el Informe de la Educación Peruana del año 1970 que sirvió de base para la Ley General de Educación19326, denominada como la Ley de Reforma Educativa,  propulsada por tres ilustres maestros: Emilio Barrantes, Augusto Salazar Bondy y Walter Peñaloza, entre otros, que generaron una auténtica transformación de la estructura y contenido educativo del país, lamentablemente esta revolucionaria ley, duró apenas ocho años, fue exacerbadamente  combatida por tirios y troyanos, que no entendieron su dimensión revolucionaria, pese a todo fue aplaudida por la UNESCO y sirvió como modelo a tomar por varios países del tercer mundo.
Hay pues, mucho por hacer y grandes deudas que pagar. Hay aquí  una obligación del Estado que supera las meras condiciones de infraestructura y que acentúa su carácter de emergencia por la aguda crisis de la enseñanza aprendizaje, amén de la remuneración paupérrima de los maestros, que exigen dignidad y respeto a sus derechos. Una vez más, en su doliente e interminable vía crucis, como en los dados eternos de Vallejo, una y otra vez siguen encaminados  al gólgota de la incomprensión de sus gobernantes.

jueves, 19 de julio de 2012

Tiempo de escribir nuevas páginas en la historia

Por:Antenor Maraví Izarra (*)  

 Ayacucho:Ministro de Defensa Urquizo,ofreciendo intermediar por los maestros en sus reclamos sindicales.
   
A escasos nueve días para cumplir un año de gobierno del presidente Ollanta Humala, y nueve años para conmemorar el bicentenario de la Independencia Nacional, el país confronta una vez más, una preocupante y crucial crisis gubernativa, cargada de conflictos y un listado de promesas  electorales pendientes a cumplir. Crisis que no puede reducirse a mirar solamente el aspecto político y económico, sino también de una preocupante ausencia de celeridad en la sanción ejemplarizadora contra esa vieja corrupción que sigue aleteando monda y lironda, abrazada  a la impunidad y la complacencia de quiénes, les importa un comino, la moralización y las necesarias gestiones de bienestar social, que deben impulsarse en el país.
En esta inevitable constatación, más allá de quienes baten palmas por la continuidad de los graves problemas generados en el proyecto minero conga en Cajamarca, así como la absurda y torpe afirmación de que los profesores que se encuentran en huelga general indefinida en más de 15 regiones al interior del país, son militantes de Movadef. Estas afirmaciones descabelladas, lo único que logran es enervar al pueblo y comprometer su sumatoria, pues a despecho de estas inventivas, el pueblo de hoy, analiza y sabe en que lado se encuentra la verdad y las justas exigencias.
A pesar de estas referencias desalentadoras y otras tantas que deben deslindarse en el próximo mensaje presidencial. Nunca creímos ni creeremos que todo está perdido, nuestro país es la suma del esfuerzo de muchas culturas y generaciones, y es más grande que sus problemas y  las buenas intenciones de los gobernantes de turno.
El Perú es un país de historia milenaria, se debe a un pasado glorioso, un presente de lucha y esperanza en el más grande futuro. Un futuro que logre de algún modo materializar esa “Promesa de vida peruana” que planteó el historiador Jorge Basadre en uno de sus más lúcidos ensayos. En esa perspectiva es imposible soslayar los problemas latentes como la pobreza y la extrema pobreza de las mayorías alto andinas y rurales  nacionales, la desocupación, y la falta de vivienda de una población mayoritaria que sigue caminando a tientas, donde los maestros y maestras de hoy, en furibundas comparsas de desprestigio y satanización, son motejados de pro senderistas y otros viejos epítetos, sin escuchar ni atender sus justificadas demandas,  como diría el poeta Manuel Scorza, los que  hoy marchan en las calles, exigiendo dignificación a sus derechos profesionales deliberadamente postergados, son los mismos de ayer, activos y cesantes, que continúan gritando con sus humillantes remuneraciones: Ay Perú, patria tristísima./ Si yo llamara al padre/ y al padre, padre hasta el padre más antiguo/ para que me mostraran la dicha,/ toda la felicidad que aquí suena / no cabría en este pañuelo lleno de lágrimas/…No me traigan alondras, ni manzanas./ No se puede apagar con salivas mi pueblo ardiendo,/ no se puede pegar con palomas mi patria rota, mi amor, mi agonía.
En esta dramática realidad, ciertamente todos tenemos algo de responsabilidad, pues no sólo se trata de exigir más democracia y respeto al Estado de derecho, sino de participar y generar una permanente corriente de opinión en defensa de los derechos tanto del hombre como la mujer, ejercer la mediación institucional orientada a la integralidad y exigibilidad de los derechos económicos, sociales y culturales de todos los peruanos, sin distinción ni discriminación alguna. Es hora de abrir y escribir nuevas páginas en la historia  peruana.

lunes, 25 de junio de 2012

RECORDANDO A ALAIN ALTEZ CABRERA…


Por: Antenor Maraví Izarra (*)



Envuelto en el velamen de un dulce sueño, aferrado a los trinos incesantes de los jilgueros y pichiusas que abundan en los capulíes y arrayanes, del cielo azulino de Acobamba - Huancavelica, tierra donde nació Alaín Altez Cabrera hace 66 años, en cuyos linderos, todas las mañanas los luceros del alba, hoy como ayer, siempre anunciaron reverberantes el arribo del tradicional ángelus con su cargamento de infaltables cuitas de amor y oraciones tejidas para todos sus hijos ausentes y presentes.Hace un mes que dejo de latir el corazón de Alaín, y posiblemente como una pajita de algún trigal despellejado en una de las tantas memorables trillas convocadas por el abuelo Epifanio entre jarahuis y cánticos, donde junto a los familiares y los  numerosos peones especialmente contratados, cual haravico de las inmensas lomadas que existen en su pueblo, siempre estuvo presente. Y como tal, es de suponer que Alain, antes de cerrar los ojos, en los minutos previos a su lamentable deceso, haya hilvanado  con una mirada retrospectiva, los insondables años de su fecunda existencia, llenas de arengas a la vida, y fundamentalmente al bienestar de su pueblo, donde tantas veces participó como un gran gladiador andino.
Entre estos y otros recuerdos, recostados entre la fina garúa y el incesante viento frío del mes de mayo arrancados desde las entrañas del mar limeño, partió súbitamente hacia la eternidad, sin decirnos ningún adiós, se fue en silencio como la brisa mañanera de su pueblo, desde entonces, en esa ausencia sin retorno, los magistrales bordones de su guitarra ayacuchana han enmudecido y están de duelo.
En esta fresca memoria, que empezamos a remarcar, entre otras importantes vivencias que desplegó Alaín activamente en vida, además de su gran maestría como intérprete de las melodías ayacuchanas, cabe recordar que en los primeros años de la década del 70,época en que desempeñó el Rectorado de la  otrora Universidad Católica de Ayacucho, el doctor Adrián Arce Iturre, Alain fue uno de los fundadores e integrantes  de la Tuna Universitaria, en este interin, alternadas entre la bohemia y el embrujo de la noble y señorial ciudad colonial de Huamanga, acrecentó a ritmo acelerado sus cualidades artísticas en contacto  con los mejores exponentes de la música ayacuchana de entonces, entre ellos, Ernesto Camasi, Carlos Falconí, Amilcar Gamarra, integrantes del legendario trío Ayacucho, y otros reconocidos exponentes de la tocata clásica y señorial del huayno huamanguino como Pío Cárdenas, Cacho Córdova y Cucho Martínez, entre otros, con quiénes departió inolvidables veladas y tertulias al compás del mágico encanto del tronar envolvente de las guitarra, dándose tiempo algunas veces para asistir a sus estudios frustrados en la Facultad de Derecho.
Años más tarde, luego de egresar como profesor de la Universidad Nacional Enrique Guzmán y Valle (La Cantuta), ejerce la docencia algunos años en el Colegio de su pueblo San Francisco de Asís, trasladándose luego a la ciudad de Lima, donde es incorporado como docente e integrante  de la Tuna Universitaria en la Facultad de Humanidades de la Universidad Inca Garcilazo de la Vega. En esta importante casa de estudios superiores, durante 10 años asesoró a diferentes promociones en el quehacer musical, cumpliendo variadas tareas como la edición de antologías de huaynos clásicos del rico acervo cultural andino del país, compartiendo sus horas libres en el marco musical de consagrados artistas como Bertha Barbarán, entre otros.   
Sin duda alguna, Alaín Altez, nació y vivió para el arte musical, y amó y defendió como ninguno a su tierra, pero las garras de la ingratitud que pululan por doquier, aquí y allende los Andes, las autoridades locales olímpicamente lo maltrataron, le regatearon los merecidos lauros y honores que le correspondían en vida. Como alguna vez  remarcara el poeta Sebastián Salazar Bondy, seguimos formando parte de un país que prefiere organizar banquetes de ubres para ensalzar a los truhanes y amigotes, somos parte de un templo de ceremoniales crueles, donde un alud de placeres es vitoreado, antes que honrar a sus hijos predilectos. Desde estas líneas, enviamos nuestras  sentidas condolencias a sus queridos padres: Leoncio Altez Izara y María Mercedes Cabrera Torre, y a sus apreciados hermanos y hermanas.
 En conmemoración al primer mes de su sensible fallecimiento, mañama 26 de Junio a horas 7 PM,se oficiará una Misa en la Iglesia Santa Beatriz ubicada en la Plaza de Armas de Lince - Lima (Cuadra 18 de la Av. Militar).

¡Honor y gloria a la memoria de este excepcional maestro y exponente del acervo nacional andino!
(*) www.lavozdeica.com.