Editor: Antenor Maraví
Confidencias en Alta Voz

miércoles, 31 de agosto de 2011

¿Macrorregiones a la vista…?


Por: Antenor maraví Izarra

Como señalara hace seis décadas atrás, el recordado poeta Sebastián Salazar Bondy,- en ese gran mosaico que es el Perú, segmentado por todas las sangres, tal como afirmara en alta voz, el amauta José María Arguedas – que duda cabe, “pertenecemos a una raza de grandes desencuentros, somos parte de una patria fatigada por largas penas y exclusiones”.

Nuestro país, sigue siendo amargo y dulce, un corazón clavado a martillazos desde hace siglos, de razas y mitos adocenados, que siguen fermentando en los peroles de oscuras rencillas, llenos de ambiciones político partidarias y personales, de discriminaciones étnicas y culturales, de costumbres enlatadas, que siguen mirando de lejos a los serranos alto andinos y a los aborígenes de nuestra ubérrima selva, cargados de un asfixiante chauvinismo e inequidad social, donde la real lucha contra la pobreza, el analfabetismo y la integración de los pueblos, les ha importado un pepino a nuestros gobernantes de turno.

En todo caso, las escasas posibilidades que asomaron con intenciones de construir un país más justo, solidario e integrado en regiones de mayor cobertura, en contra del centralismo y la búsqueda de posibilidades de armonizar y ampliar los mecanismos de desarrollo sostenido, lamentablemente, en la consulta democrática llevada cabo con este fin el año 2005, no trascendieron más allá de los bostezos esporádicos de algunos políticos y gobernantes locales y regionales, con respuestas negativas del pueblo, debido a la carencia de una adecuada orientación y difusión de los objetivos.

En esta perspectiva, el reciente anuncio hecho por el Presidente de la PCM Salomón Lerner, como parte de la decisión gubernamental del Presidente Ollanta Humala, en la urgencia de acabar con la desigualdad que genera la actual demarcación departamentalizada del país, a partir del año 2012, con la conformación de cinco macrorregiones en la búsqueda de una integración transversal, sujeta a una consulta popular. Nos permite avizorar, que por fin, después de varios intentos fallidos, el Estado peruano iniciaría una real descentralización con exigencias de desarrollo equitativo y sostenido de los pueblos que integrarán, para cuyo efecto ya se habría previsto la conformación de cinco juntas de coordinación interregional.

Estamos, pues, ad portas al inicio de un nuevo proceso regional sobre la base de una consulta y organización de mecanismos de articulación que en definitiva debe convalidarse con el sustento de la opinión del pueblo. Este advenimiento, a nadie debe asustar, más allá de sus intenciones y expectativas del respeto mutuo y la búsqueda del bienestar general, es el inicio de tiempos nuevos para la real convivencia democrática del pueblo peruano.

Y aquí es importante precisar que, esta ampliación definitiva de la nueva demarcación territorial de las futuras macrorregiones, del que formará parte Ica, abrirá un amplio abanico de posibilidades para su desarrollo, debido a sus múltiples potencialidades, sus riquezas y recursos variados. Pero, al mismo tiempo, demandará la necesaria modificación de comportamientos de nuestros tradicionales líderes, acostumbrados a sembrar solamente repartijas electoreras, llenas de conveniencias político partidarias y personales. En adelante, su puesta en marcha, deberá garantizar la justicia social y la cabal convivencia fraternal de los pueblos a incorporarse en esta nueva jurisdicción territorial, en suma, será para todos y todas.

jueves, 25 de agosto de 2011

¿Somos un pueblo sin memoria, ni identidad religiosa?



Antenor Maraví Izarra (*)

En la región Ica, en estos últimos cuatro años, en materia de defensa y salvaguarda del patrimonio cultural y religioso, sin duda alguna, hay mucho pan por rebanar y exigir cuentas a los responsables de su custodia y conducción.

Hay un antes y después del último y dramático terremoto que afectó a la gran mayoría de los templos católicos del ámbito jurisdiccional, en los que urge mirar sin apasionamientos ese después, colocándolo no solo en el fiel de la balanza, sino en el real contrapeso de las graves y preocupantes secuelas dejadas en materia de protección y conservación, la gran mayoría de los templos, muchos de ellos emblemáticos, que datan de la época colonial, han sido literalmente borrados del mapa, y lo patético de esta suma de templos devastados, - calificadas como reliquias patrimoniales – es que la jerarquía eclesiástica de la diócesis de Ica, no ha movido una sola paja ni ha fomentado cruzada alguna por restaurar o reconstruir estos templos con el concurso de la feligresía y las autoridades pertinentes de cada provincia.

Esta incomunicación y la aparente renuencia a la concertación y diálogo con el pueblo católico, lamentablemente no es sino la confirmación de que las actuales autoridades eclesiásticas de Ica estarían manejando mecanismos anacrónicos y obsoletos, y esto es inaceptable, en estos tiempos de cambio y renovación que proclama la nueva iglesia con rostro humano, y como tal, es considerado como el templo superior de la creación divina. Es hora de que la jerarquía, los sacerdotes y religiosas de Ica, salgan de los templos y sus cuarteles de oraciones, y compartir las exigencias y avatares del pueblo.

En el caso específico del emblemático Santuario de Luren, de veras, irrita el alma y provoca bronca, contemplar cuasi inermes y sumisos, una montaña de escombros y desmontes levantados en el frontis, como un monumento irreverente a la venerada imagen del Señor de Luren, atrio memorable, en el que, siempre se ha dado el solemne inicio a la tradicional procesión del Cristo moreno por las calles iqueñas, alimentada en la mirada implorante, llenas de lágrimas y oraciones de hombres y mujeres, ancianos y niños, de los más débiles, los enfermos, y los miles de devotos, quiénes en cada segundo, minuto y horas interminables, han sabido renovar su acendrada fe religiosa, que en estos últimos cuatro años, sin repiques de campanas ni las luces refulgentes de la legendaria silueta arquitectónica del templo, se ha trocado en cúmulos de desmontes y desechos, con el agravante de que nadie sabe hasta cuando, igualmente se ignora, donde se encuentran depositados los donativos tanto internacionales como nacionales, incluido los aportes económicos recaudados en variadas actividades de buena voluntad, que a la fecha, lamentablemente por la ausencia de información, viene causando diversas especulaciones negativas.

En cualquier país democrático, sea laico o católico, el derecho a reclamar, tiene un correlato implícito, el de ser escuchado. No se trata de gritar en el desierto, sino de recibir una respuesta y tender el puente del diálogo, en suma, es abrir caminos de entendimiento y de buen gobierno en la reafirmación concertada de la memoria y el legado histórico del pueblo.

Es tiempo de que los nuevos mandamases de la iglesia iqueña, en concordancia con los acuerdos suscritos por los Obispos en la V Conferencia llevada a cabo en el Santuario de la Aparecida (Brasil), empiecen a compartir in situ ese nuevo mandato de esperanza,

especialmente al lado de los excluidos de siempre, donde la pobreza y sus necesidades tienen rostros interminables de dolor y desesperanza.

(*) www.lavozdeica.com

jueves, 18 de agosto de 2011

En el país de las palabras gastadas‏


Antenor Maraví Izarra

El Parlamento, en cualquier país democrático, es por excelencia un lugar de diálogo, donde los representantes elegidos acceden a su respectivo curul, con el juramento de legislar, investigar, defender e impulsar con idoneidad, transparencia y honestidad el desarrollo social y económico del pueblo que los ungió como su representante. Empero, que paradójico y ruin, es la constatación de que ese alto honor que se les confiere se convierta en un recinto de oscuros y repugnantes conciliábulos político partidarias.

Antes que legislar y fiscalizar el adecuado uso y manejo de los fondos destinados al real desarrollo y servicio de la sociedad, la mayoría congresal, con honrosas excepciones prefirió zurcir sus bolsillos y dedicarse a sacar el mayor provecho posible de su permanencia parlamentaria, de cuyas resultantes el cuociente de sus gestiones fueron irrisorias e intrascendentes, en flagrante menoscabo a la majestad del cargo y el deber ineludible para los que fueron escogidos, que no es otro que defender los derechos del pueblo que los eligió.

En el caso específico del manejo y control de los fondos destinados a la reconstrucción de las zonas devastadas por el terremoto del 15 de Agosto, los representantes de Ica ante el parlamento, no solo enmudecieron y cerraron los ojos ante la manifiesta podredumbre de quienes festinaron con los diferentes donativos y las elevadas cifras presupuestarias destinadas por el Gobierno saliente, sino que, el sufrimiento y las innumerables quejas y súplicas de los damnificados, les importó un grano de comino.

Antes que promover esfuerzos y desplegar cruzadas de moralización y ejercer un estricto control de los fondos destinados para la defensa y protección de los cientos de miles de damnificados, brillaron por su pusilanimidad y ausencia de fiscalización de las innumerables fechorías en los que incurrieron los encargados de manejar los fondos destinados a socorrer a los damnificados y la construcción de diversas infraestructuras. Ni siquiera el voluminoso Informe de la Comisión de Fiscalización y Contraloría del Congreso de la República que presidió el ex parlamentario José vega Antonio, sensibilizó a nuestros congresistas por lo menos a alzar sus voces de protesta y exigencias de moralización y sanción a quienes supuestamente habrían incurrido en delitos contra la administración pública, tal como se especifican en los innumerables hallazgos, remarcados en las conclusiones que, hoy duermen en las calendas griegas.

Desde esta óptica, sin duda decepcionante, saludamos al nuevo equipo congresal de Ica, y en particular a la congresista Ana Jara Velásquez, por la reafirmación de su compromiso en la lucha frontal contra la corrupción y la impunidad imperantes, y fundamentalmente por su sensibilidad en la defensa de los derechos humanos, pues una cualidad exclusiva del ser humano es su DIGNIDAD. Es decir, no puede ser utilizado ni marginado por otros, no puede ser cosificado, no es un medio sino un fin en si mismo.

Tanto el hombre como la mujer, por el simple hecho de ser seres humanos, son sujetos de derechos sin distinción, y como tal, es inconcebible que miles de damnificados por el terremoto, luego de cuatro años de vía crucis, aún sigan durmiendo en casuchas de esteras, abrazados a las almohadas de la indiferencia gubernamental saliente. Este nuevo Congreso, nos referimos especialmente a los representantes de Ica, tiene el deber de fiscalizar a todos, para cumplir no solo con la recuperación de la ética, sino su credibilidad y el cabal ejercicio de su función de control y contrapeso de poderes, al real servicio de la dignidad humana.

No es posible cerrar los ojos, más allá de los linderos palaciegos, hay un Perú que sufre.

martes, 14 de junio de 2011

BASTA A LA CORRUPCION E IMPUNIDAD

Antenor Maraví Izarra (*)


César Vallejo, días antes de morir, escribió en París: “...Soy peruano del Perú,/ perdonen la tristeza”. Le dolía el país que dejó. Su rostro, y su cuerpo entero estaban habitados por la tristeza y la vergüenza, en su corazón doliente, más fresco y cercano que ahora, seguían aferradas las lapidarias frases de Don Manuel González Prada: “Donde se pone el dedo, brota pus”.
Tanta corrupción, tanta podredumbre y complacencia moral, y no poder hacer nada. Como si formara parte de nuestras costumbres, una pus maloliente y pública, fluye libre, igual que en los años de Gonzáles Prada y el vate César Vallejo. No importan los años transcurridos, la terrible sentencia de un Estado corrupto, donde la impunidad y el pacto vergonzoso, de los políticos, de los poderes del Estado, inclusive de algunos Medios de Comunicación, llámense capitalinas y provincianas, siguen asfixiando nuestra realidad nacional.
¿Qué es lo que está ocurriendo en el país, a escasos días para la toma de posesión de un nuevo gobernante?, ¿Por qué tantos brincos y arrebatos de media noche en descarada defensa de quiénes han saqueado el país?, ¿O es que acaso nuestros legisladores creen que formamos parte de una aldea de simios?, y como tal, muy orondos han posibilitado la promulgación de la Ley 29703, que a todas luces es un redoble de tambores en salvaguarda de la gran cofradía nada santa, que pulula en estos tiempos en el país.
Lo cierto es que, en materia de corrupción e impunidad, hay innumerables indicios de deshonestidad y corruptelas a lo largo y ancho del país en todos lo niveles, parte de esa realidad, es el Informe de la Comisión de Fiscalización y Contraloría del Congreso de la República, referidos a la Región Ica, que a pesar del tiempo transcurrido sigue amarrado al petate de la ineptitud e indefensión, referidos al proceso de reconstrucción de las zonas afectadas por el terremoto del 2007, en el que, entre otros, se señalan graves hallazgos de delitos de colusión, negociaciones incompatibles, incumplimiento de función en la modalidad de retardo, apropiaciones de donativos internacionales, proliferación de normas que regulan las exoneraciones para los procesos de selección, prestándose a una serie de ofertas y contraofertas en las adjudicaciones de las obras.
De ese gran cernidor de corrupción que se ha manejado en Ica, citamos como una perla referencial, el caso de San Andrés (Pisco) donde hubo Malversación de Fondos, al haberse alterado el destino de donación realizada por el Sindicato Nacional de Profesores de México por la suma de $ 700 mil dólares, destinada a la I.E. Nº 22473 “Inmaculada Concepción” .
En esta alberca de truhanes, son innumerables las fechorías, por consiguiente, es hora de limpiar la maleza y tiempo de moralizar. No debemos olvidar, tolerar la impunidad y más aún favorecerla, aquí o en cualquier otro país, lesiona gravemente la legalidad y el sistema democrático, y afecta seriamente las relaciones humanas.La paciencia del pueblo no da para más, exige cambios, exige moralización a gritos, está candado de formar parte de tantas inequidades y diatribas, quiere paz y desarrollo pero con justicia y credibilidad en sus gobernantes.


jueves, 9 de junio de 2011

A pólvora y dinamita...


Julio Valdivia Carrasco (*)



Magaly Solier, la bella hija de Huanta se va para Chile, a Iquique , en el norte chileno específicamente, para hacer el papel de ñusta en una película producida por cineastas de ese país. A no dudarlo, Magaly triunfará, como ha ocurrido con otras cintas donde ha intervenido. Cualidades artísticas le sobran, lo han dicho los especialistas de dentro y fuera del terruño, por algo los galardones van sumándose uno tras otro.


En esta nota, sin embargo, no quiero destacar esa brillante faceta de Magaly; lo que busco es dejar contancia del papel real que le tocó desempeñar en el desenlace electoral del último 5 de junio. A mi juicio fue algo así como la cereza de la torta en la confrontación con el Torquemada que tenemos como cardenal del Perú, que sumándose una vez más a las fuerzas negras del fujimontesinismo quiso negar lo que no se puede negar: su silencio cómplice a la hora en que miles de mujeres andinas fueron despiadadamente esterilizadas en los años del fujimorato.


El ahora presidente Humala, en el debate con la señora Keiko introdujo el tema; la mentira y la minimización de tan grave asunto por quien fuera primera dama en los tiempos en que produjeron esos crímenes, dispararon más la denuncia. Torquemada quiso blindar a la dama, pero no contó con la pólvora y dinamita de la palabra de la Solier.Cuidado Cipriani, le dijo, y le espetó en primera: "usted no tiene derecho a opinar sobre las esterilizaciones forzadas, ni sobre el aborto, ni sobre la mujer, porque usted no tiene útero". Y además, para coronar su faena verbal, diciéndole algo así como no joda: "no se crea papa en la tierra de la papa".


Las redes sociales estallaron, la cucufatería católica se persignó una y otra vez y faltaron rezos para tender un manto piadoso sobre tan heréticas palabras. Terrenalmente, políticamente hablando, sin embargo la suerte estaba echada para Cipriani y para la primera dama del fujimontesinismo. Era la voz de una mujer la que tronaba, que se hizo justamente mujer en la heroica Huanta, en medio de las atrocidades de la guerra interna que vivió el Perú y de las políticas, que como en el caso de las esterilizaciones ejecutó el estado para acabar bárbaramente, a lo bestia, con la pobreza de nuestras sierras.
La Solier se compró el pleito. Había anunciado que no iba a votar y como a muchos famosos, en salvaguarda de su carrera, le hubiera convenido guardar silencio a la hora en que las papas quemaban. Pero no lo hizo, lo arriesgó todo cuando el miedo causaba estragos. Pudo más su formación, sus valores, su identificación con los hombres y mujeres de nuestros pueblos. Todo un ejemplo de mujer, o como diría el viejo Dolorier: toda una flor de retama...


Fuente:(*)Alberto Mosquera Moquillaza

lunes, 6 de junio de 2011

Ollanta Humala: ¡Presidente del Perú!

Triunfó la lucha por la justicia social y contra la corrupción



Antenor Maraví Izarra


Tal como esperábamos, a pesar de la demonización de la derecha cavernaria, a pesar del desesperado carga montón de la prensa amarilla, las elecciones de ayer se vistieron a lo largo y ancho del país, de ese rojo y blanco, colores que simbolizan nuestra heredad histórica, y como tal, la elección de Ollanta Humala como el próximo Presidente del Perú, latió de fervor patriótica en la costa, sierra y selva, orlado de esa fe esperanzada, por un gobernante, decidido y capaz de erradicar frontalmente, entre otros, los imperdonables lastres, que inmemorialmente causaron en el Perú, infranqueables brechas de exclusión social y moral.
En defensa de los pobres
Hace más de 170 años el mundo inició una campaña exitosa contra la esclavitud, hoy todos debemos de sumarnos a la campaña y la lucha contra la pobreza y la extrema pobreza que afecta a países como el nuestro con sus tenebrosas garras. La pobreza tiene muchos rostros y abarca más que un bajo ingreso económico. Refleja también mala salud y educación, privación de conocimientos y comunicaciones, la incapacidad para ejercer los derechos humanos y políticos; y la falta de dignidad, confianza y respeto por si mismo.
Detrás de esos rostros de la pobreza, se oculta la sombría realidad de vidas desesperadas, sin salida, y con frecuencia, gobiernos que carecen de capacidad para enfrentar la situación de marginación al que inmemorialmente fueron sometidos por los gobernantes de turno, causando elevados índices de morbilidad infantil, tuberculosis, analfabetismo, deserción escolar, amén de los salarios paupérrimos, la carencia de agua, vivienda y luz, etc, etc.
En las comunidades alto andinas de las regiones como Puno, Huancavelica, Ayacucho y Apurímac, la extrema pobreza siempre ha sido un paisaje común donde la intensidad de la palabras poéticas y la universalidad del mensaje humano, tanto de César Vallejo como de José María Arguedas, parecieran temblar en el aire, abrazados al dolor constante del hombre y la mujer.
Tiempo de moralización radical
En esa pandemia de corruptelas en que vivimos, la imagen de inmoralidad sin límites que agobia el país, no solo sigue latente, sino que, se ha fortalecido en estos tiempos. Hay un cinismo nunca visto antes, donde los operadores de los denominados faenones, gozan de un patente de corzo y el silencio cómplice, de quienes hoy nos gobiernan.
Este cuerpo purulento de nuestra realidad nacional, como diría hace más de 100 años, Manuel González Prada, sigue infestado de tantos truhanes y traficantes de todo pelaje, pero nunca como ahora han gozado de tantos privilegios y el visor complaciente de quienes hoy conducen los destinos del país.
Cuanta razón tuvo el poeta, Sebastián Salazar Bondy, cundo dijo: “Mi país es un banquete de ubres,/ un templo de ceremoniales crueles,/donde todos los días, crucifican su dignidad”. Esta clamorosa constatación, no es mas que el fiel reflejo de que en el Perú las instituciones son puramente formales que no significan garantía para nadie, salvo para aquel que lo controla, con los poderes del Estado totalmente sometidos al Ejecutivo.
Cerrar el paso a la corrupción y la impunidad imperante es imprescindible. No hay peligro más grave para la democracia que la impunidad, que devora el capital político, social y moral de un país, y abre las puertas para la presencia devastadora de esa delincuencia de cuello y corbata. Es hora de exigir cuentas a quiénes tienen la responsabilidad de prevenir, investigar y sancionar esta peste social.

viernes, 3 de junio de 2011

El otro terrorismo:

LA BANALIDAD DEL MAL Y LA PRENSA AMARILLA

Antenor Maraví Izarra (*)

En el juicio contra Adolf Eichmann, al hablar de la banalidad del mal y la irreflexión de quiénes cometieron crímenes actuando bajo órdenes superiores en los años del holocausto nazi, Hannant Arendt señaló: “El solo hecho de haberse llevado a cabo en Israel frente a un Tribunal judío y bajo presión de miles de familias afectadas, era suficiente para saber que la sentencia estaba escrita de antemano”. Habla, por sobre todo, de la importancia y la necesidad de sumar voluntades y esfuerzos en la búsqueda de un futuro diferente para quienes sufrieron aquellos años nefastos, en los que, todos los sobrevivientes combatieron a viva voz el mal banal por considerarlo como uno de los peores males que atentó contra la dignidad y los derechos humanos.
Paradójicamente en el Perú, a tres días para la elección de un nuevo Presidente de la República, banalmente seguimos confrontando barreras de variada índole, donde los medios de comunicación, - hoy alentados por esa rancia derecha oligárquica, asustada de perder viejos privilegios, sigue encendiendo fogatas de odio e intolerancia contra la prédica de una necesaria política social y justa distribución de la economía nacional, y una lucha frontal contra la corrupción y concertación para un buen gobierno, planteados por el candidato Ollanta Humala - han desatado delirantes rabietas y gritos desaforados de conocidos gonfaloneros como el caso de Bayly y otros tantos mercenarios de la prensa amarilla que incansablemente vienen destilando una serie de seudo historietas teñidas de un daltonismo craso y afiebrado, contra el candidato OLLANTA HUMALA de Gana Perú.
En esa vieja pirueta, llama la atención que el periodista Pablo O’brien, ex jefe e integrante de la Unidad de Investigación del diario El Comercio, del que no hace mucho fue desaforado por posibilitar la difusión de los “Petroaudios” en un canal de TV limeño, con salpicones de corrupción en las esferas gubernamentales del aprismo. Y llama la atención que un periodista de su talla “moral”, hoy se preste como un operador ¿? de una entrevista publicada en el diario Perú 21, y transmitida con apremio en algunos canales de la televisión capitalina, en los que el delincuente Antonio Mori Sandoval, natural de Huánuco, declara con todo desparpajo haber pagado al Capitán Carlos (Ollanta Humala) cupos de aterrizaje en el Km 19 de la carretera marginal, supuestamente para facilitar a los narco traficantes. ¿Por qué este periodista revienta estos cohetecillos a la hora undécima?, y lo inverosímil es que, a escasas horas para el veredicto electoral, hoy entre zangamanga y sospechosas intenciones moralizadoras, se preste lirondamente a encender las fogatas de este festín nauseabundo, que a todas luces es una sanguaza que atenta la honestidad de quien lidera la opción política de los necesarios cambios, de esta patria que tanto nos duele.
En defensa de los Derechos Humanos y la Democracia
Tanto el hombre como la mujer, por el simple hecho de ser seres humanos, son sujetos de derechos sin distinción de raza, sexo, edad, religión, credo político, nacionalidad, condición económica, cultural y social, en todo lugar y en todo momento. En ese sentido los derechos humanos orientan el orden jurídico y requieren condiciones de respeto y protección en toda sociedad.
En un país como el Perú con profundas contradicciones sociales, con abismales diferencias en la distribución del ingreso, con una economía desarticulada y signada por la exclusión y la pobreza, ¿Cómo seguir callados e indiferentes ante tanta injusticia? con marcadas desigualdades, con nacionalidades, culturas y lenguas fuertemente arraigadas e históricamente marginadas, y sin proyecto sostenido. ¿Es posible hablar sobre la libertad, la justicia, igualdad y fundamentalmente el respeto a la vida, tal como son jerarquizados en la Declaración Universal de los Derechos Humanos?.
¿Cómo hablar de paz, del derecho a la educación, salud y la vivienda, cuando la extrema pobreza de una elevada cifra de la población nacional, aún siguen estirando las manos con exigencias de reparación y justicia social lacerando a diario la conciencia y la memoria del país, próximo a cumplir el bicentenario de su Independencia Nacional del dominio español, donde los sueños y anhelos del pueblo siguen encapsulados en leyes y gestiones ajenas a sus demandas históricas?.
¿Cómo hablar de apoyo y participación del pueblo, cuando la corrupción y la impunidad, siguen cabalgando abrazadas. Cómo hablar de nuevos tiempos y esperanzas, cuando la mayoría de los damnificados por el devastador terremoto que asoló ICA hace más de tres años, siguen durmiendo en carpas de esteras y cartones, en tanto los gobernantes siguen repicando cada vez más las campanas de la privatización, ofertando el oro y el moro, sin entender que el pueblo confronta una dramática situación?.
En esta frontera de exigencias y obligadas reflexiones ad portas a las elecciones, en el fiel de la balanza de propuestas de los candidatos, frente a la promesa y vieja práctica del asistencialismo y los funestos antecedentes de la mafia fujimorista corrupta y criminal que encarna Kaiko Fujimori, me solidarizo plenamente a las intenciones de justicia social y el manejo político y económico del candidato Ollanta Humala, al servicio de las mayorías nacionales, y como tal, votaré por él.
En este contexto, los periodistas acostumbrados a compartir los sahumerios palaciegos y las prebendas, es hora de que pongan las barbas en remojo y defender la verdad con objetividad y patriotismo, en este orden ningún medio debe convertirse en caja de resonancia de intereses oscuros, ni abdicar de su sentido fiscalizador y crítico, y tampoco olvidar que la prensa tiene el deber de escuchar y coadyuvar con imparcialidad las demandas plurales de la sociedad civil.
Y recordar que todo derecho genera un deber de responsabilidad en el ejercicio de ese derecho, esa responsabilidad recae, no solo en los dueños y el director de la publicación, sino en todos los periodistas que deben participar con pleno respeto a la verdad y los valores humanos y morales. Como alguna vez señalara el premio nóbel español Camilo José Cela, “Siempre debemos recordar que el periodismo y ese derecho del pueblo a la expresión y la opinión, no es el eje de nada sino el eco de todo, al real servicio de las aspiraciones superiores de un pueblo”, en la búsqueda de la verdad, la libertad y la defensa de la dignidad del ser humano, en la construcción de un país más equitativo y solidario con los marginados, en paz y democracia, tal como fueron proclamadas como derechos inalienables hace 62 años en la Declaración Universal de los DDHH, en la histórica Asamblea de la ONU el 10 de Diciembre de 1948 e incorporada en años sucesivos a la legislación interna de los países signatarios, entre ellos el Perú.
(*) amaravizar@hotmail.com