Editor: Antenor Maraví
Confidencias en Alta Voz

sábado, 3 de marzo de 2012

CUENTO FINALISTA DEL CONCURSO COPÉ 2010


               Con la sumatoria de nuestra grata complacencia, y las consiguientes

               felicitaciones, publicamos el cuento finalista de la XVI Bienal de Cuentos
               "Premio Copé Internacional 2010" que pertenece al desracado poeta y
               escritor: Ausgusto Rojas Gasco, ex distinguido docente de la Universidad
               Nacional San Luis Gonzaga de Ica. El cuento, figura en el Libro Ayaymama, 
               editado por la Empresa PETROPERU S.A.  

 

 

En la estancia

Augusto Rojas Gasco
El fuete se estrelló en su cuerpo como un fogonazo que lo arrojó del caballo y lo aplastó contra el suelo, y todo fue un ataque de pánico y un dolor de carnes y huesos que lo ofuscaron, hasta el punto de que no atina sino a revolcarse, a intentar escapar arrastrándose, a escudarse con los brazos al divisar que su agresor tras apearse de su cabalgadura se impulsa para patearlo, a dar alaridos cuando el golpe en el estómago lo dobla de dolor y un segundo puntapié en el pecho lo deja tendido boca abajo sobre el suelo. Sobre ese suelo de tierra apisonada donde su verdugo lo deja, con el fin de retornar a su caballo, sacar de la alforja una botella de aguardiente y beber del gollete. Y donde él, mientras tanto, atormentado por el dolor, se abandona para, aprovechando ese respiro, recuperarse aunque sea un poco, y al mismo tiempo para decidir cómo enfrentará a su enemigo, porque de todos modos tendrá que enfrentarlo. Pero no tiene tiempo de nada: un griterío lo sobresalta. Es el barullo de los invitados a la yunza y de los músicos, que han venido de diversos puntos de la explanada y han formado un ruedo alrededor de él y del bandolero.
—Es el cholo Eustaquio.
—Sí. Veinte años en la cárcel lo han envejecido
—No aguantará. Está acabado.
Él sólo logra captar el mensaje mal agüero de algunos de esos chillidos; pero pronto se olvida de ese bullicio y se concentra en sus propias cavilaciones y temores que lo asaltan a la vista, no ya de los asistentes a la yunza, sino de ese cholo alto, joven, fuerte, colorado, de ojos zarcos, con el carrillo abultado por una bola de cal y coca, con una botella de aguardiente en la mano, que lo está mirando burlonamente y se dirige a él con insultos, y que en cualquier momento lo embestirá otra vez. Sólo esos pensamientos lo atormentan. Pero, a poco desde el pretil de la casa le llega un grito, una voz chillona que azuza al bandido.
— Zarco… ¿Qué esperas para matar a ese indio miserable?… ¡Acábalo de una vez!… ¡Qué esperas!
No necesita divisarla para saber quién es. Es doña Santos, la dueña de esa estancia pequeña, con su casa de adobe y techo de tejas; con su tienda; con eucaliptos, sauces y moras, bordeando la explanada; con el árbol de la yunza al centro, y más a la derecha la chacra; y a la izquierda el maguey, la acequia y la pirca del camino. Es la viuda sin hijos, la mujer que tiempo atrás había perdido la piedad por los demás. Le conoce la voz, porque cuando era el bandido más temido, y no el viejo de ahora, ella lo había recibido con afecto; y porque la había escuchado no hacía mucho, cuando tras detener su marcha hacia la chacra que había heredado de sus padres, cometió el desatino de entrar en la estancia para proveerse de víveres.
— ¡Lárgate! —le había gritado ella al reconocerlo, antes de que desmonte—. ¡Si vuelves, te echaré los perros, indio maldito!
Y él, que no buscaba problemas, había doblado el pescuezo de su caballo para salir y continuar su camino, cuando de pronto entraron los bandoleros como demonios, con el poncho arremangado sobre el hombro, el sombrero a la pedrada, empuñando fusiles máuser, con machetes y puñales sujetos a la cintura; y el cabecilla de éstos, el zarco, apenas lo avistó le asestó a bocajarro el fuetazo. Esa quemazón que, con fuete de cuero trenzado, le había abierto la piel, lo había arrojado de su cabalgadura y había empezado el suplicio que lo tiene ahora casi muerto en el suelo.
Por eso no necesita verla para saber quien es. Sólo le preocupa el efecto que sus palabras desaten en el bandido, porque se da cuenta de que ella conoce a éste. Además, sabe de sobra que en la tienda de ella se abastecen todos los forajidos y por eso la respetan.
—Zarco... ¿Qué te pasa?... Qué esperas para matar a ese indio... ¿Qué te pasa?... ¡Mátalo de una vez...! ¡Qué esperas!… ¿Acaso le tienes miedo?
—Ya la escuché, patroncita —le responde el bandido, mientras hacía chasquear el fuete—. No se apure, patrona, aguántese, que a éste lo mato a poquitos... Para que sirva de escarmiento, carajo... Para que todos sepan quién mató al cholo Eustaquio... Pero no lo voy a matar con arma, ni a golpes... Lo voy a matar a rebencazos, como a perro sarnoso, carajo... Y tú, mi amigo —se dirige ahora con sorna a Eustaquio—: Te hemos seguido desde que llegaste de la cárcel de Cajamarca... En el pueblo les decía a mis muchachos que te íbamos a agarrar en la estancia de doña Santos, y ya ves... te atrapé, carajo... Y nadie dirá que maté a un viejo indefenso, porque aquí todos dicen que eres el criminal más temido, jijuna... Mejor te hubiera ido en la cárcel de Cajamarca... Dejuro... Ahora te quiero ver... Te quiero ver, carajo, pidiendo perdón de rodillas... Orinándote en tus pantalones... Dejuro... Pidiendo que te mate, carajo,... Porque no vas a poder aguantar los rebencazos, viejo jijuna... ¡No vas a poder... no vas a aguantar, carajooo...!
Él permanece en silencio. Con el corazón al galope. Asombrado escucha el ruido de esos latidos. Un ruido tan violento como el que hace el chasquido del fuete. Está viejo pero no tanto como aparenta; sin embargo, se siente más viejo y débil que nunca. Con el antebrazo comprueba que el puñal de treinta centímetros se encuentra colgando de su cadera, en su cinto. Arma que la usará en el momento oportuno. Mientras tanto debe aguantar. Pero, ¿podrá aguantar? No podrá aguantar ni siquiera los primeros latigazos. Ha querido cerrar los ojos, pero los ha abierto más, los ha agrandado para ver al bandido que levanta con ímpetu el fuete... y lo descarga. Un fuetazo. Dos. Tres. El bandido, furibundo, lo azota en aspa. Cuatro fuetazos. Cinco. La estancia comenzó a poblarse de gritos, de relinchos y ladridos. Seis fuetazos. Siete. Ocho. Nueve. No podrá aguantar. Cada fuetazo es una quemazón que le hace gritar y gemir, que lo empuja a brincos hacia el maguey, hacia la acequia. El cuerpo se le ha ido despellejando en tiras y pintando de sangre. Diez fuetazos. Once. Doce. Trece. Ahora comenzó a sentir dolores diferentes, desde más adentro. Ahora es cuando empezaron los quejidos para dentro; cuando, además, sintió que algo interno se le descolgaba, que le costaba trabajo respirar. Que se estaba muriendo. Pero es también, cuando él, de pronto, se incorpora como un rayo y ante el asombro de los presentes le asesta al bandido, sin darle tiempo ni para resollar, un puñetazo en la nariz, otro en el estómago y otro en el mentón. Derribándolo.
Pero el zarco es cholo recio, se incorpora de un brinco y, olvidando el fuete que se le ha ido de la mano, acomete con puntapiés y puñetazos violentos. Golpes que a veces Eustaquio logra sortear rotando sobre sus talones, agachándose, pero que las más de las veces le sacuden la cabeza, le aplanan la nariz, le aplastan las orejas, los riñones, las canillas. Entonces, comprendiendo que por la velocidad de los golpes le es imposible contrarrestar a distancia el ataque, Eustaquio arremete con la cabeza gacha, a riesgo de que le partan los labios y los pómulos, y logra abracar al bandido por la cintura, fuertemente, haciéndolo trastabillar, y finalmente haciéndole, con una zancadilla, caer de culo. Oportunidad que aprovecha para martillarlo en el suelo con puntapiés en el estómago, en las orejas, en todo el cuerpo. Pero ocurre que el bandido, tras bloquear la última patada con una mano, coge con la otra la pierna que sirve de apoyo a Eustaquio y lo derriba, y enseguida se le abalanza, y con los brazos le enlaza el cuello y comienza a estrangularlo recostado sobre él. Eustaquio entonces siente que se asfixia como una gallina acogotada, y, como por más que pugna no puede librarse de ese nudo de acero, clava con rabia dos dedos en forma de horqueta en los ojos de su rival, consiguiendo que éste a tiempo que lanza un grito de dolor le quite los brazos. Lo que sí no pudo evitar Eustaquio fue que el bandido, en su desesperación y como único recurso, le planche el pecho con la suela de su bota y lo lance rodando unos metros.
Luego hubo una tregua. Eustaquio no bien se detuvo, se sentó y, resollando, empezó a limpiarse con el poncho la sangre que le fluía de la nariz y de los labios, en tanto que el zarco, con el rostro también ensangrentado, se restregaba los ojos y echaba maldiciones. Pausa que ambos, cansados y adoloridos como estaban, hacen durar más de lo previsto, a pesar de que los invitados les reclaman reanudar la pelea, y de que doña Santos fustiga sin misericordia al bandido, exigiéndole a gritos que liquide de una vez por todas al cholo. Tregua que pudo durar más todavía, de no haber sido porque de pronto uno de los secuaces del Zarco, desde su montura, le arroja a éste un machete que casi le cae en las manos. Eustaquio entonces, advirtiendo esa maniobra, se incorpora rápidamente, se despoja del poncho y dirige la diestra hacia la cintura y saca el puñal; pero no puede usarlo, porque, viendo que el zarco se encontraba a un palmo ya de él, con el machete en descenso, salta ágilmente hacia un costado para esquivar la hoja. Luego brinca otra vez para evitar un segundo machetazo. Lo mismo, ante un tercer machetazo. La rapidez con que el zarco blande el arma obliga a Eustaquio a retroceder a brincos, a la espera de que su rival, por el cansancio, afloje su ataque y le ofrezca un flanco descuidado por donde hundir el puñal. Pero choca con la mesa del banquete, y esta vez con dificultad esquiva la hoja, que pasa y se estrella en el tablero con tal violencia, que lo raja, a la vez que hace saltar en pedazos la vajilla con su contenido. Cuando el bandido, más enfurecido por su desafortunado embate, se vuelve otra vez con el machete en alto, no puede bajarlo, porque Eustaquio con la zurda rápidamente le aprehende la mano, a la par que con la diestra le envía el puñal de abajo arriba. Pero el zarco, a su vez, con increíble habilidad captura la mano con el puñal antes de que éste penetre en su cuerpo. Se produce entonces un forcejeo. Ambos contienen la mano del otro, la mano con el arma, al mismo tiempo que se aplican rodillazos, y cabezazos. Enredo que es breve, porque en un descuido del zarco, el cholo hace fintas de cintura, y se zafa, y enviando el puñal velozmente hacia atrás lo hunde en el brazo izquierdo de su rival, y enseguida se vuelve para embestir nuevamente, pero, el zarco, advertido, recula el pie derecho, ladea el cuerpo, y a la par que sortea al cholo le descarga un machetazo feroz en las costillas.
Cuando Eustaquio cae ya entraba la noche y del cielo encapotado se precipitaba un aguacero de diluvio. En tanto que no muy lejos, por los cerros, empezaron a sentirse los rayos, los truenos y los relámpagos. Sólo entonces Eustaquio comenzó a oír el bramido del Río Chotano, que probablemente a esa hora arrastraba árboles, lodo, o algún animal muerto. Sólo en ese momento, también, atisbó la dolorosa herida que sangraba; una herida que, habiendo el machete tajado su camisa de lino y penetrado por debajo de la axila, le permitía ver parte de sus costillas. Pero el cholo tiene el alma bien puesta. No siente miedo ni desesperación, sino rabia de estar viejo, y también deseos de reposar apaciblemente bajo ese aguacero, sobre ese suelo de piedrecillas y lodo. De buena gana se hubiera abandonado allí, esperando a que su enemigo lo remate; pero el deseo que súbitamente le asaltó de vivir, de pasar los últimos años de su vida en la chacra de sus padres, rodeado de nostalgias y de paz, le hizo cambiar de parecer. Entonces fue cuando el cholo, a la vez que lanza un grito estremecedor, haciendo un esfuerzo sobrehumano se incorpora como un loco, y voltea con el puñal para embestir al zarco, pero es también cuando éste, que está parado detrás de él con el machete en alto, le descarga un feroz tajo, y enseguida, desdeñando el «crac» de hueso partido y el gemido ronco, se endereza y eleva otra vez rápido la hoja a fin de asestarle un segundo tajo, el machetazo definitivo. Pero el cholo, con una rapidez del demonio, con un movimiento que nadie vio, le hundió el puñal en la boca del estómago de abajo arriba, con tal contundencia que el bandido cayó fulminado. Casi enseguida cayó Eustaquio. Ambos quedaron en un lodazal enrojecido, tiesos, remojándose en el aguacero infernal.
Tomado del libro "Ayaymama y los cuentos ganadores y finalistas de la XVI Bienal de Cuento «Premio Copé Internacional 2010». Ediciones PETROPERÚ

jueves, 23 de febrero de 2012

EMERGENCIA EN ICA: ¡Mucho cuidado con la paciencia del pueblo!


   Antenor Maraví Izarra (*)



Luego de las inundaciones que aún siguen amenazantes, igual que la seguidilla de temblores, y para colmo con la grave secuela de la rotura del tubo colector de desague que ya lleva cerca de un mes en varias zonas de la Av. Los Maestros, tendido a lo largo de dos Km., por cuya razón con la celeridad pertinente Ica, fue declarada en Emergencia por D.S. 012-2012-PCM. Sin embargo, ¿Qué más debe ocurrirle al pueblo iqueño, para que el burgomaestre de la Municipalidad Provincial, antes que sumarse a plenitud a la solución de estos males, extrañamente haya tomado la decisión de coadyuvar la organización adelantada del Festival de la Vendimia del 2 al 12 de Marzo.
No entendemos qué es lo que ha obligado a tomar esta decisión al Alcalde Mariano Nacimiento, que en todo caso, era y sigue siendo el llamado a asumir prioritariamente en todas las instancias la protección preventiva y salvaguarda del pueblo, pues para ello fue elegido. Aquí no importa quién manda a quién, sino quién o quiénes equivocadamente quieren hacer todo lo contrario, convirtiéndose en un caso de Ripley ante la mirada nacional.
Y aquí lo preocupante es que a pesar de que el actual burgomaestre, se encuentra en su segundo mandato consecutivo, llama poderosamente la atención que de manera obstinada no quiera escuchar las innumerables sugerencias y peticiones legales, tanto de las instituciones públicas y tutelares que en diversas oportunidades, sumadas a las protestas del pueblo solicitando la suspensión de la realización de la Fiesta de la Vendimia. ¿Qué es lo que está ocurriendo, que criterios e insinuaciones mal habidas posibilitaron su decisión de marras, ¿O es que acaso creen que la voz del pueblo es un ciruelo tirado y pisoteado en el camino?.
No debemos olvidar que un municipio, es el escalón inicial de una sociedad asociada a una determinada circunscripción territorial, que básicamente debe promover y defender el bienestar de la comunidad a través de una organización, administración y una dirección equilibrada; y como tal, tiene el deber de velar la relación armoniosa de la ciudadanía afincada en una determinada jurisdicción, en la que además de la adecuada aplicación de las normas, quien ostenta el cargo mayor, en este caso el Alcalde, tiene el deber ineludible de escuchar y atender la voz del pueblo.
Frente a estos hechos, posiblemente hay quienes encojan los hombros, y otros tantos, llenen el corral de falsos halagos. Allá ellos; si leyeran un poco encontrarían las claves de sus errores y decisiones equivocadas, que sin duda afectan nuestras posibilidades de integración y desarrollo democrático. Si no leen, y no aprenden, solo servirán para ayayeros de sus propias limitaciones.
Mucho cuidado, cuando la sociedad civil calla, tolera y algún sector, obligados por las prebendas aplauden, todo puede ser afectado, derechos, libertades, la democracia y el buen gobierno… ¡Todo !. De nada sirve reaccionar cuando ya es demasiado tarde.

jueves, 16 de febrero de 2012

Sin Triunfalismos y Medias Verdades

Antenor Maraví Izarra (*)



Tras la caída del narcoterrorista Florentino Eleuterio Flores, denominado como “camarada Artemio”, y la consiguiente erupción mediática del festival de comentarios de toda índole, igual que el regodeo de la prensa nacional, que entre otros, exige hacer conocer a los estudiantes, los dolorosos años de violencia que vivió el país, con cuyos planteamientos estamos de acuerdo, siempre y cuando sean debidamente dosificadas.
Empero, en esa necesaria apertura de contenidos temáticos-educativos, creemos que debe efectuarse con objetividad y un real análisis de lo acontecido. Es necesario y al mismo tiempo, debe abrir las páginas de la verdad, señalándose didácticamente, entre otras, las causas que motivaron esta violencia que dejó un dramático saldo, alrededor de 70 mil peruanos y peruanas muertos o desaparecidos, tal como se señalan en el Informe de la Comisión  de la Verdad y Reconciliación.
Las principales causas que motivaron esta cruenta guerra interna, deben ser señaladas sin tapujos ni medias tintas. El Perú siempre ha sido un país con profundas contradicciones sociales, con abismales diferencias en la distribución del ingreso económico, con una marcada desigualdad en el desarrollo de los pueblos, con nacionalidades, culturas y lenguas fuertemente arraigadas e históricamente opuestas, en muchos casos, sin proyecto nacional, donde la pobreza y extrema pobreza abrazadas a la discriminación inmemorial, siempre cargaron el rostro más doliente de la exclusión.
En esta realidad, ¿Cómo advertir y señalar las dolorosas huellas dejadas por la violencia vivida, cuando la pobreza de un elevado sector de la población nacional, hiere a diario nuestra conciencia nacional, cómo hablar de paz y reconciliación, cuando la corrupción y la impunidad, siguen asfixiando al país?.
No debemos olvidar que el principal componente de la paz y la sana convivencia de los pueblos es la justicia, es la prevalencia de respeto mutuo entre gobernantes y gobernados. Hace miles de años, el profeta Isaías escribió “la paz es el fruto de la justicia”.Cuando se falta a la justicia, se rompe el equilibrio de motivaciones que construye la paz, en esta realidad, la extrema pobreza deviene en violencia estructural por atentar al derecho elemental de la vida que tienen todos los seres humanos.
Para mantener la paz, es necesario que todos seamos justos y trabajemos para que la justicia sea una realidad perenne. Es necesario que siempre y en todo lugar, los derechos y también los deberes de todos sean una realidad en toda persona humana, sin distinción de raza. credo, posesión social, cultura, etc.
En la memoria de nuestros mártires, de nuestros héroes anónimos, civiles y militares, de los miles de muertos y desaparecidos en esa guerra sucia, entre la barbarie y la civilización que asoma  ante los umbrales de nuevos tiempos, preparémonos a no callar jamás. Si realmente queremos la paz, tenemos que decir la verdad tal como es, solamente así estaremos construyendo las murallas de ese grito, ¡Por un nunca más!.
Nunca más a las guerras sucias, nunca más a los genocidios, ningún crimen debe quedar impune. Hay innumerables fosas comunes que reclaman justicia y verdad. Los triunfalismos y las medias verdades, son las fumarolas de quienes no quieren la real justicia y convivencia del Perú en un Estado de derecho y democracia.

jueves, 9 de febrero de 2012

Las cuentas pendientes por saldar

Por: Antenor Maraví Izarra (*)              



   Aquí no sólo hay un deber de trabajar con esperanza, sino construir esa esperanza



Como una ruma de hojarasca seca, abrazada a los bostezos incesantes de las autoridades, Ica, una vez más, en estos últimos 15 días se ha convertido en un dramático escenario de sismos, ruptura del colector matriz de desague, instalados en la Panamericana Sur (Av Los Maestros), con amenazas de epidemia viral y congestión vehicular de alto tonelaje en arterias céntricas, lloviznas incesantes, aumento de aforo del río con amenazas de desborde, sumados a la carencia de un plan de contingencia en casos de emergencia.
En cuya radiografía, a no dudar, la presencia ejecutiva de la iqueña Ministra de la Mujer, Ana Jara Velásquez, ha sido muy valiosa y debe servir como referente, tanto por su singular entrega y plena identificación con las familias y zonas vulnerables, así como la celeridad de gestiones ante el Poder Ejecutivo para el oportuno apoyo logístico y humano, y como tal, gracias a esta plausible labor, Ica no ha sido ganada por la crisis y la desesperación..
Empero, en esta referencia cabe señalar que en las zonas periféricas de Ica  hay miles de afectados por el terremoto del 2007 que siguen clamando ayuda que no llega, son innumerables las victimas que siguen durmiendo en paredes de quinchas y techos de esteras y plásticos, agudizados por el reciente sismo. Hay pueblos y son muchos, que  después de cuatro años, cinco meses y nueve días aún no se han levantado de los escombros,   siguen cargando el rostro de la pobreza y el desamparo, por ellos los gobernantes de aquí y de allá no solamente tienen el deber de trabajar con esperanza, sino construir esa esperanza, que para muchos a pesar de que es una retórica más, por lo menos es un consuelo
La larga espera y el censurable abandono en que se encuentran buen numero de damnificados, constituye una severa acta de acusación contra la impotencia del Estado. No habrá ningún cambio, si no se construye el país desde las necesidades de los más pobres, desde los últimos de la sociedad, los excluidos, los nadie, aquellos de quienes a veces nos acordamos solamente a la hora del sufragio. La inclusión social es y debe ser para honrar y defender al ser humano en todas sus dimensiones.
Otro de los agujeros que tiene que soldarse con coraje y amor en el alma del pueblo iqueño, es la necesaria sanción de la corrupción y la impunidad imperante en el accionar de las autoridades efectuadas tras el devastador terremoto que asoló el 15 de Agosto del 2007, dejando un saldo doloroso de 513 muertos, 2,291 heridos, 79,000 viviendas destruidas y otros tantos inhabitables, especialmente en las zonas rurales.
Hay innumerables especulaciones de falta de transparencia e información de los gastos efectuados en el saneamiento de Ica, con los fondos destinados a forsur, transferidos a Emapica, entre ellos un paquete de 11 obras, para la rehabilitación integral de las redes de agua potable y desague en Ica, entre ellas: Manzanilla y Botijería Angulo, San Joaquín 1ra,2da y 3ra etapas, adjudicados a Consorcio Manzanilla y Edmundo Emilio Quiñones, respectivamente, entre otras obras.
De igual manera, dentro del paquete de obras financiados por el Shock de Inversiones, destinado al saneamiento de las provincias de la región Ica, señalamos en esta nota la construcción de un Reservorio elevado en el local central de EPS Emapica el año 2007 por Consorcio Syo Covany, y la construcción de un Reservorio elevado en el margen izquierdo del río Ica, con sumas cercanas a dos millones de soles, cada uno.
Por la salud democrática y la transparencia del accionar de las autoridades locales y regionales, creemos que es un deber moral, dar cuenta pública de todo lo actuado, de no ser posible, confiamos que la Contraloría de la República  y las comisiones constituidas en el Congreso de la República cumplan con rigurosidad esta necesaria profilaxia social, por el bien de la salud del país.

lunes, 23 de enero de 2012

Recordando a Teódulo Hernández Valle

Antenor Maraví Izarra (*)

En su diálogo sobre la amistad, Cicerón sostiene que “venimos al mundo para que se establezca un vínculo entre los seres humanos para cultivar ideales y sueños al servicio de las causas más nobles de un pueblo”. Usualmente ese vínculo está mediado por factores diversos, como el parentesco, vocación por las actividades sociales, deportivas, las artes y las letras, todas conducentes a la defensa y bienestar de los seres humanos.
Algo de eso ha ocurrido con Teódulo Hernández Valle (Lolo), en los primeros años de la década de los 70, teniendo como escenario el antiguo local de la ex Gran Unidad Escolar “José de San Martín”, ubicada en las playas del mar pisqueño, en esa mirada retrospectiva, cabe retrotraer el recuerdo nostálgico e inolvidable de la sumatoria de Máximo Zegarra Blanco, Pablo D. Muchaypiña Martínez, Jorge Torres Chang, Víctor M. Ramos Carrasco, Roberto Luyo Chávez, entre otros, con quienes, fundamos el Círculo Literario: “Zollipar”, promovido por el autor de este aquiescente recordaris, entonces docente de este emblemático y querido colegio, Alma Máter de Pisco..
De aquellos años inolvidables y estancia añorada, con la mirada zurcida en el bello horizonte marino y los recuerdos imperecederos de las siluetas de barcos saludando al viejo muelle, escoltada de gaviotas y piqueros en vuelo rasante. En esa mirada en lontananza poética, cabe señalar que, el año 1974, Téódulo Hernández Valle, fue el ganador de los “III Juegos Florales” del recordado colegio pisqueño, con el poema “Canto a San Martín”.
Años después, en su gran mayoría, los poemas  sueltos de Téodulo serían  publicados en diversos y diferentes fechas y medios de comunicación de Pisco, todos de corte social y contestatarios, con exigencias de moralización y progreso de Pisco. De cuyas letras  alzadas, insertamos dos estrofas del poema: “La voz de la catedral”:  Hasta cuándo tu iglesia colonial y jesuita/ la dejaremos sucumbir entre la indiferencia de curas y palomas,/altares, pan de oro, lienzos y santos heridos y arrancados, sin que nadie diga ni un ! ay ¡. Hasta cuando tu palacio municipal sin igual y descollante/ seguirá preñándose de gente, altillos, intrigas y papeles/ transformado en embarazo extremo y brindis de coyotes…
Como luchador social, tras el vil asesinato del entonces máximo dirigente de la CGTP, Pedro Huillca, en Diciembre de 1992, Teódulo Hernández valle, el poeta, declamador y enamorado de la sonrisa de los excluidos y la tristeza de los niños sin pan en cada amanecer, sin mayores estrépitos ni temor a la vesania de los violentistas de arriba y abajo, de todos los tiempos, cuasi en silencio poético, asumió el cargo de Secretario General de la principal Central de Trabajadores del Perú.
Hasta las últimas semanas de su heroica existencia, siempre estuvo al lado de su pueblo, ora, tantas veces como Presidente del Comité Central de Lucha de Pisco y otras tantas manifestaciones  al son de cacerolas y ora entre gritos afónicos, que nunca arrió su bandera de lucha ni tranzó con los vende patrias. Ese hombre singular, el domingo último, o sea anteayer,  ha sido entregado a las entrañas de su amado pueblo. Sus restos mortales hoy moran en la heroica mansión de los auténticos luchadores sociales del país.¡Hasta siempre Lolo!.

jueves, 12 de enero de 2012

¡Cuanto, nos dueles Ica!

 Por: Antenor Maraví Izarra (*)


 Como en el viejo y dicharachero trabalenguas del Rey de Constantinopla y los desconstantinopolizadores, - que tantas veces hemos repetido de niños - en una especie de simil desestabilizador, conocidos mochileros y agoreros de toda índole, con intenciones nada santas, aquí y allá, han empezado a armar sus castillos pirotécnicos para la revocatoria de algunos alcaldes distritales, provinciales y presidentes regionales del país.
Si bien es cierto que el ejercicio de la revocatoria es un instrumento legal que confiere el derecho democrático a la sociedad civil con la finalidad de potenciar la gobernabilidad y participación ciudadana. En el caso específico de Ica, lo paradójico es que estas gestiones, entre otras, conllevan intenciones de traerse abajo al actual presidente de la Región, por resentimientos personales, auspiciada por el ex congresista y ex alcalde Carlos Ramos Loayza, quien desde los años iniciales de sus gestiones gubernativas, ubicadas en diferentes trincheras políticas, poca o ninguna obra de envergadura ha  impulsado por el real desarrollo de Ica, y como tal, sus seudas preocupaciones de vigilancia, no son sino simples ditirambos amenazantes a la real estabilidad y desarrollo de la región.
Actualmente, Ica es una de las zonas con mayor índice de incremento poblacional y desarrollo económico, que urge y clama exigencias de buen gobierno, en cuyo interín, ciertamente las actuales autoridades  en sus diferentes instancias gubernativas, tienen la obligación moral de mirar más allá de sus narices y asumir retos de responsabilidad histórica.
En materia de desarrollo urbanístico, antes que cualquier canto de sirena y los gritos trasnochados de quienes dicen amarla, Ica exige con carácter ineludible y perentoriedad,  entre otras obras: 1. La ubicación y construcción de un Terminal Terrestre, 2. Una laguna de oxidación, 3. Construcción de un Relleno Sanitario y Planta de Tratamiento de Residuos Sólidos, 4. Un camal nuevo y moderno.
En la Provincia de Pisco como gratitud y homenaje al bicentenario del desembarco de la Expedición Libertadora el 8 de Setiembre de 1820, debe promoverse la construcción de un Hospital geriátrico y la habilitación de un gran malecón que una las playas de Pisco y Paracas, con visión arquitectónica y turística, para cuyo efecto, obviamente hará falta una gestión con gran imaginación y dotes de estadistas que sepan armonizar créditos y gestiones internacionales capaces de restañar sus lacerantes heridas dejadas por el devastador terremoto del 15 de Agosto del 2007.
En esta realidad empinada, llena de abrojos y cuentas por saldar, de veras, cuanto nos dueles Ica, y nada más oportuno, para parafrasear al poeta César Vallejo. Me viene, hay días, una gana ubérrima: ¡ Ah  querer, éste, el mío, éste, mi pueblo/ interhumano y parroquial, a veces un proyecto y a la vez un cajón de promesas!. Me viene a pelo, y mis sueños se erizan, / cuando algunos caminantes, gritan a los vientos/ y otros persiguen a las sombras, / acusándose los unos a los otros/ antes que ayudar y construir la alegría.


viernes, 6 de enero de 2012

Por qué y para qué defendemos la democracia

Antenor Maraví Izarra (*)

Carlos Ramos Loayza, ex congresista y Alcalde.
  Principal impulsor de la Revocatoua al Pte de GOREIca

Porque es la mejor manera de exigir y compartir nuestros derechos ciudadanos de manera justa y equitativa. En este modelo de organización de convivencia humana, las reglas rigen igual para todos en el conocimiento del derecho y la capacidad de participación de todos los que formamos parte de la comunidad. En ese modelo de gobierno las formas de autoridad y la asignación de derechos y responsabilidades se basan en la aceptación de todos, resguardando los derechos de cada uno. Los principios fundamentales por los que se rigen son: La tolerancia, el pluralismo, la reciprocidad, la solidaridad y la participación organizada del pueblo.
Defendemos la democracia porque es contraria a la existencia de un poder absoluto de uno o muchos sobre los demás. El buen ejercicio democrático no permite que las mayorías que acceden al poder por mandato electoral, tengan el poder ilimitadamente sino que, por el contrario, tengan como límite fundamental los derechos de las minorías, principalmente el derecho de oposición y el derecho a que se respete sus “preocupaciones vitales” y los intereses de la sociedad y el bien común; lo contrario es vivir en un país con gobernantes autoritarios o dictadores; empero en ese contexto el derecho a ser escuchados o ejercitar la demanda  de la revocatoria, no deben ser medios de libertinaje  y cargamontón provenientes de sectores confrontacionales y grupúsculos resentidos por no haber sido considerados en el andamiaje de la repartija del poder, como es el caso de Carlos Ramos Loayza, quién viene promoviendo a raja tablas la revocatoria de su antiguo socio electoral Alonso Navarro Cabanillas, actual Presidente del GORE-ICA.
Defendemos la democracia porque queremos que exista un Estado de derecho que posibilite tipos de relación justos y equitativos, de respeto mutuo y reconocimiento. Es decir, aspiramos a una cultura donde la solidaridad y preocupación por los excluidos no sea atributo oportunista de conocidos electoreros acostumbrados a aprovecharse del pánico, sino la suma de todos, en la búsqueda permanente del respeto a los derechos humanos en la exigibilidad y la integralidad plena del bien común, En esta concepción, claro está siempre estaremos en contra de la corrupción y la impunidad, venga de donde venga.

 (*) www.lavozdeica.com