Editor: Antenor Maraví
Confidencias en Alta Voz: noviembre 2011

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Problemas ambientales en Conga y Paracas


 Antenor Maraví Izarra (*)


 Mientras que los representantes del Gobierno Central se disponían con pasos de tortuga a iniciar la búsqueda de viabilidad al publicitado proyecto minero Conga en Cajamarca,  lamentablemente esta suculenta intención minera de inversión privada, ha sido cancelada por la empresa promotora Yanacocha, debido a que en estos últimos seis días, la contraparte, en este caso los dirigentes de los comuneros, incluido el Presidente Regional, empezaron a encender bombardas pirotécnicas y verbales preconcebidas, la masa popular a su vez, con la dramática información de que se borrarían del mapa geográfico las cuatro importantes lagunas, una de ellas ubicada en la cabecera de la cuenca, y las lagunas chelce y azul, se convertirían en depósitos de desmontes, con la consiguiente desaparición de humedales, bofedales y los ríos que siempre alimentaron y colmaron de fertilidad a sus ancestrales tareas agrícolas y pecuarias.
Esta alarmante noticia, a la postre sirvió como una razón y justificación a sus demandas de protección ambiental, convirtiéndose en una especie de levadura, generando una  masiva protesta popular, cada vez más creciente e incontrolable, cuyo corolario, conforme dan cuenta los medios de comunicación, a la fecha ha generado la cancelación del proyecto minero.
Tras este innegable desazón gubernamental, la pregunta inevitable es ¿Se seguirá apostando con la misma vehemencia tanto por el oro y el agua, sin proyectos ni estrategias para el logro de estos objetivos?, pues lamentablemente hemos ingresado a una preocupante disyuntiva, de cumplir o no, con las propuestas sociales, y aquí lo censurable es que los estudios de la realidad ambiental, con los que se hicieron las tratativas de su autorización en el proyecto Conga, han sido mal ejecutados y dejados a sabiendas por el ex presidente García, convirtiéndose en una bomba de tiempo, que sin duda, hacen peligrar el cumplimiento de las promesas electorales del Presidente Humala, con el agravante de la velada carencia de equipos y contingentes profesionales que previamente debían de haber detectado estos lamentables costos de gobernabilidad.
El caso de Paracas de la Región Ica, es otra bomba de tiempo sembrada por el gobierno saliente, por haber emitido entre gallos y media noche la Resolución Ministerial Nº 312-2009-MEM/DM del 13/7/09 declarando como zona apta para la instalación del Complejo Petroquímico de Nitratos del Perú, en la zona de amortiguamiento de la Reserva Nacional de Paracas, convirtiéndose en un grave atentado de lesa cultura y ambiental a su intangibilidad como Area Natural Protegida, en menoscabo a su ecología ambiental y la basta biodiversidad marítima con que cuenta, por lo que las fuerzas vivas de Pisco, encabezados por Catalino García Briones, Presidente de la Coordinadora Provincial de la sociedad civil de la provincia de Pisco, vienen desplegando una serie de gestiones y protestas solicitando el cambio de ubicación para la instalación de este Complejo Petroquímico promovido por el Grupo Brescia como accionista mayoritario, en sociedad con la empresa chilena Siglo Kappers (49%) constituida por militares retirados de la Fuerza Armada chilena, destinado a la producción de explosivos.
Las incesantes protestas y las oposiciones de las fuerzas organizadas del pueblo, tienen  su razón de ser, entre otros, a ser escuchados y buscar las salidas de entendimiento recíproco a sus demandas para evitar en el futuro casos como el levantamiento masivo del pueblo cajamarquino. Es tiempo de abrir una nueva etapa  en la vida del país y de garantizar el establecimientote de un gobierno sólido pero en constante contacto con el pueblo, escuchando sus justas demandas, que refleje en los hechos,  la voluntad de hacer de la política un ejercicio ético y democrático, que le dé  al país reales perspectivas de atender en primera instancia  a los excluidos, que evite los errores del pasado. Antes que la imposición tiene que primar la fuerza del diálogo y la concertación.

jueves, 24 de noviembre de 2011

¿Soplan nuevos vientos para la cultura iqueña?

 
 Antenor Maraví Izarra (*)
 
Acaso cual admiradores de Sísifo, - a quién en la mitología griega, le condenaron a empujar sin cesar una roca hasta la cima de una montaña, desde donde la roca volvería a caer, una y otra vez por su propio peso - en los últimos tiempos, un puñado de amantes del legado cultural iqueño, entre otros, el periodista Renán Palacios Uribe, los integrantes de este diario y los miembros de la ANEA-Ica, entre otros, como pregoneros en el desierto, tozudos e incansables, tantas veces hemos levantado la voz, sin ser escuchados ni atendidos, por los responsables de cautelar y proteger los bienes patrimoniales de Ica.
Como reza el dicho, empero, no hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista. La reciente designación del doctor Raúl Sotil Galindo, como Director Regional de Cultura, nos permite avizorar el advenimiento esperanzador de tiempos nuevos, para la real defensa y promoción del acerbo y patrimonio cultural regional, pues, sobre la mesa reposan variadas demandas e ineludibles exigencias.
El flamante director, es un reconocido profesional médico, amante de la cultura, además de haber desempeñado cargos como ex Alcalde y Prefecto de Ica, es autor de las obras: Iconografía de la cultura Nazca, y Origen  milenario del pallar  (publicadas, gracias al apoyo del Fondo Editorial de la Universidad Alas Peruanas).
A diferencia de  sus antecesores que desempeñaron el cargo, como meros burócratas de confianza, confiamos que el actual director de cultura, cumplirá su nueva función, acorde a las exigencias de inclusión social y justicia cultural, y como tal, además de defender la intangibilidad y conservación del patrimonio cultural, como un deber moral, sabrá interponer sus buenos oficios en saber rescatar del censurable olvido a quienes en vida aportaron invalorables entregas en las letras, artes y ciencias y deportes, y como tal, honrar a los hijos preclaros de esta tierra con la denominación de sus nombres, en los diferentes espacios deportivos, arterias, plazas y centros comunales y educativos, como una merecida gratitud a sus  valiosos aportes, y claro está señalar, que estas tareas deberán cumplirse en estrecha coordinación con las autoridades pertinentes.
Hay muchas tareas pendientes por cumplir, es posible que para muchos suenen risibles y hasta utópicos, pero en materia cultural y gratitud a los hijos preclaros de un pueblo, solo se trata de desenterrar las marañas que siguen maniatando a algunas autoridades locales, por ejemplo, es preocupante el misterio  o el silencio en el que se ha enfardelado el reciente descubrimiento de una galería subterránea en el patio central de la antigua casona del Colegio San Luis Gonzaga, adyacente  a la Catedral de Ica, esta iglesia matriz,actualmente se encuentra en censurable abandono y estado ruinoso como consecuencia del terremoto que asoló  el 15 de Agosto del 2007.
No debemos olvidar que, la cultura es un modo de ser colectivo, que hace que todos los que integramos un pueblo, podamos compartir una visión que integre nuestras diferentes historias, nuestros objetivos comunes y nuestros conflictos, y es que pertenecen a nuestras vivencias cotidianas, donde hemos aprendido a amar la patria, a amar y honrar a nuestros padres e hijos,y hemos construido nuestra escala de valores humanos y morales, y se manifiestan en nuestras formas de vida y de pensamiento y que se retransmiten de una generación a otras por diversos medios ancestrales, alimentadas y conservadas en esa fuente denominada cultura. Le deseamos, pues, una positiva gestión al nuevo director regional de la cultura iqueña.

(*) www.lavozdeica.com

jueves, 17 de noviembre de 2011

Ica, entre la abulia y la desidia cultural

  Por: Antenor Maraví Izarra (*)


En esa especie de abulia, acostumbrados a guardar el silencio cómplice, que algunos suelen denominar  prudencial, frente a la inoperancia de nuestras autoridades de turno, para apoyar las positivas gestiones y las buenas intenciones que de cuando en cuando suelen presentarse en el cielo iqueño como la lluvia del maná, tal el caso, de la Ley 25041 que fue promulgada el 14 de Junio de 1989, en la que taxativamente dispone, grandes posibilidades para el desarrollo armónico y sostenido en la defensa, conservación y promoción de la cultura.
Esta ley, promulgada en el primer gobierno del ex Presidente Alan García, fue gestada y promovida, gracias a la incesante exigencia del entonces parlamentario iqueño Dn. Fernando León de Vivero, con la precisión de transferencia al INC-Ica la antigua casona, que entonces ocupaba precariamente el Instituto Pedagógico “Juan XXIII”, -  ubicada en la intersección de los jirones Lima y Dos de Mayo, - para el establecimiento de la “Casa de la Ciencia y Cultura Abraham Valdelomar”, con la finalidad de recopilar, evaluar y monitorear el patrimonio científico, cultural, histórico, arqueológico; así como promover una permanente manifestación del arte, las letras y el folklore de la Región Ica.
Las exigencias de espacio y promoción de la cultura en el país, siempre han sido consideradas como el patito feo de la película, en cuya realidad, las gestiones de esta importante ley, único en su género, es muy posible que al  ex parlamentario León de Vivero, pese a su reconocido liderazgo, le haya ocasionado más de un dolor de cabeza, superar variadas peripecias y las tradicionales costumbres parlamentarias, como moler ají, cebollas y ajos en un gran batán; pero jamás, ni en sueños habría pensado que a lo largo de estos 22 años, cinco meses y tres días, desde su promulgación, ninguna autoridad local, ni los sucesivos representantes ante el Congreso de la República, entre ellos reconocidos militantes del partido político de este veterano  parlamentario iqueño, no hicieran absolutamente nada por convertir en realidad esta singular ley, de cuyas resultas, gracias a los efectos del reciente movimiento sísmico, actualmente se ha convertido en terreno abandonado, cargado de escombros, donde los perros callejeros y algunos malhechores comparten espacios para sus necesidades.
Hay un inocultable déficit cultural en Ica, las instituciones tutelares, siguen adocenadas y reticentes en la necesaria defensa, promoción y convocatoria de  espacios a las nuevas generaciones, no existen bibliotecas, los monumentos históricos siguen cayéndose a pedazos y nadie dice nada. Al parecer hemos sido absorbidos por una sociedad donde todo parece tener precio y donde las personas no son mas que un engranaje en la enorme rueda comercial, que crece cada vez más sin sentimientos valorativos a nuestra identidad y memoria colectiva.
Es imprescindible reformular los soportes y lineamientos que reorienten y dignifiquen  nuestra heredad  cultural, urgen nuevos comportamientos, no ya como una cuestión idílica, sino como un necesario desarrollo que nos permita aproximarnos a nosotros mismos, que nos haga capaces de ver la vida desde una opción valorativa y superior. La región Ica, como muy pocas en el país, tiene una gran riqueza cultural que es necesario rescatar, cautelar y replantear su plena vigencia histórica, en cuyo engranaje las autoridades y el pueblo tienen el deber ineludible de velar por su intangibilidad y  salvaguardia.

(*) www.lavozdeica.com

jueves, 10 de noviembre de 2011

¿Somos un pueblo sin memoria colectiva?

[Casa+de+Abraham+Valdelomar+2.JPG]
                                                                                                                                                                       
                                                                                                                                                                           
       Fachada de la casa donde nació Abraham Valdelomar(tercera cuadra de la
       calle Arequipa) hoy convertida en terreno baldío, (orinario de los  perros
       callejeros):Nótese las placas de bronce, sus paredes y ventanales antiguas
                         a la fecha, todas fueron borradas del mapa.

Antenor Maraví Izarra (*) 

En materia de defensa y salvaguardia del patrimonio cultural de la región Ica, sin duda, hay mucho pan por rebanar. Hay un antes y después del terremoto que devastó Ica el 15 de Agosto del 2007, en el que básicamente urge mirar ese después, colocado no solo en el fiel de la balanza sino en el real contrapeso de los hechos, y como tal, se debe actualizar tanto el acerbo y el mapa monumental histórico de la región, así como exigir a las autoridades pertinentes asumir a plenitud la defensa de este importante legado
Son innumerables los monumentos históricos que por la lamentable  indiferencia  de las autoridades de turno, fueron borrados alevemente del inventario patrimonial de casi toda la región Ica, entre ellas cabe referir la destrucción total de la casona que sirvió en Pisco como el Primer Cuartel General de la Expedición Libertadora, igual suerte corrieron las casas donde nacieron Abraham Valdelomar y Matías Manzanilla en Ica (la primera hoy convertida en un terreno baldío, cubículo de perros callejeros, y la segunda para la complacencia de los mercaderes, es una galería comercial).
Similar abandono y atentado de lesa cultura a sus reliquias ornamentales religiosas, viene ocurriendo con la Catedral de Ica, así como la casona colonial donde funcionó el Instituto Pedagógico Juan XXIII. Este local, hace más de dos décadas, por Ley 25041 fue declarado como sede de la “Casa de Ciencia y Cultura: Abraham Valdelomar”; pero a excepción de la ANEA- ICA y algunos comunicadores sociales, amantes de la cultura, nadie movió una sola paja por convertir en realidad esta rara intención promovida por el entonces parlamentario iqueño Fernando León de Vivero, en el primer gobierno del ex presidente Alan García (de cuya incuria, abordaremos con amplitud en  próximo artículo).
Ante estos hechos de indudable pusilanimidad y el silencio cómplice de quienes no hicieron ni hacen nada por preservar y defender la memoria histórica regional, urge demandar el levantamiento de un nuevo mapa del patrimonio cultural, igualmente aclarar que la conservación de un inmueble considerado como patrimonio cultural, no se contrapone al progreso urbanístico y proceso de reconstrucción de las viviendas afectadas. Es una obligación moral honrar a la memoria de los hijos preclaros de un pueblo. ¿Qué pasaría si se destruye parte o todo nuestro patrimonio cultural? Se perdería no sólo nuestra identidad, sino también estaríamos borrando los indicios y los soportes de nuestra memoria colectiva.
Es pues, hora de enaltecer y defender nuestras raíces históricas, hay que construir el presente, es tiempo de honrar solidariamente un futuro de dignidad con la reafirmación de nuestras tradiciones y costumbres que forman parte de nuestra identidad, reafirmadas y legadas muchas de ellas por esa pléyade de hijos ilustres de nuestra milenaria heredad cultural.
Pueblo que no defiende su memoria es un pueblo sin alma ni identidad. Recordemos que todos nuestros bienes, en verdad no son nuestros, somos apenas las almas de esa memoria histórica del que un día ineluctablemente formaremos parte a la medida de nuestros actos.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

En defensa de nuestra identidad y heredad patrimonial

Por: Antenor Maraví Izarra(*)
 


En los dados eternos, César Vallejo, además de desatar las amarras que lo aprisionaron durante tres meses y 21 días de injusta carcelería en la penitenciaría de Trujillo, el año 1920. Premonitoriamente elevó sus plegarias poéticas por todos y cada uno de nosotros: …Dios mío, estoy llorando al ser que vivo;/ me pesa haber tomádote tu pan;/ pero este pobre barro pensativo/ no es costra fermentada en tu costado:/ tú no tienes Marías que se van/. Hoy que en mis ojos brujos hay candela,/ como en un condenado,/ Dios mío, prenderé todas las velas,/ por tantos muertos, por tantas casas en escombros/ y por tantos que no cesan de enjugar sus lágrimas.

En ese arco iris doliente, que tan dramáticamente describiría nuestro inolvidable poeta, hace 99 años. Desde el 15 de Agosto del 2007, junto al drama incesante de miles de damnificados que aún no han logrado salir del hoyo, la mayoría de las iglesias católicas, de Ica afectadas por el sismo, actualmente siguen en estado de total abandono, con sus campanas silentes, llenas de telarañas, las paredes resquebrajadas y las cúpulas convertidas en inmensos boquerones, donde el poder de la incuria se ha convertido en el mayor velamen de la jerarquía eclesiástica.

Todo huele a inacción y carencia de buena voluntad, como una perla de esta anoxia asfixiante, duele contemplar el estado ruinoso en que se encuentra, entre otras, la emblemática Catedral de Ica, donde al parecer, a los responsables de su conservación y mantenimiento, en absoluto, les importa la protección y salvaguarda de sus líneas arquitectónicas coloniales y los importantes vestigios de su rica heredad histórica, consustanciales a la identidad del pueblo iqueño.

En esa especie de toldera en que vivimos, llenos de apremios y contrafuertes encontrados en facturas antiguas pendientes a pagar, el sismo ocurrido el viernes último, con una magnitud de 6.7 en la escala modificada de Richter, es una clara advertencia y latente de que Ica es una región altamente vulnerable y sísmica, para cuya eventualidad de emergencias debemos estar siempre preparados y unidos todos, y como tal, por encima de los viejos mandatos confesionales y los dislates de algunas instituciones y autoridades locales, que aún siguen parapetados en sus viejas tranqueras, es hora de impulsar y armonizar de manera integrada las tareas de protección y seguridad. Nos guste o no, tenemos que ordenar las cosas a imagen y semejanza de otros pueblos donde impera el orden, el diálogo y la participación, y sobre todo, saber escuchar las demandas del pueblo.

De acuerdo a los objetivos precisados en el Sistema Nacional de Defensa Civil, los comités de defensa en sus diferentes instancias, tienen la responsabilidad de movilizar no solo los recursos materiales, sino fundamentalmente los recursos humanos, todos seleccionados en concursos públicos debidamente capacitados, con la articulación planificada de programas de contingencia y salvaguarda a cumplir, antes, durante y después de cualquier desastre a que hubiere lugar.

Aquí el asunto no es quién debe mandar, sino quiénes desacatan una disposición de seguridad, y aún más, quiénes contemplan indiferentes desde sus balcones de conveniencia institucional y de quiénes como autoridad no dan el ejemplo de hacer respetar el principio de autoridad y la seguridad ciudadana. Antes que los intereses particulares deben primar los colectivos, se trata del bien común, en el caso de los templos se trata de la defensa de nuestra identidad y heredad patrimonial, lamentablemente mal preservadas y cauteladas en estos últimos tiempos. 

(*) www.lavozdeica.com